Debo confesar que una de mis grandes aficiones, el wrestling (o pressing catch, como se conoce por estos lares), la llevo abandonada desde hace mucho tiempo, concretamente desde hace tres o cuatro meses. Tanto es así que he tardado casi diez días en enterarme de la muerte de uno de los campeones, Chris Benoit, a quien le tenía bastante cariño, la verdad.El caso es que el campeón apareció ahorcado en su casa, aparentemente después de asesinar a su esposa e hijo. Ala, así de drástico.
Al parecer el luchador se encontraba bajo los efectos de los esteroides (¿o es que pensaban que toda esa musculatura se crea sola?) y en un arrebato los estranguló, para luego acabar con su vida.La investigación policial, con todo, sigue abierta.
Interpretaré esto como un toque para seguir más el programa ahora en verano.
Ale, el muerto al hoyo y el vivo al bollo.
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