Los lectores habituales de La Exhibición…, que se cuentan por miles aunque así no quede reflejado en los stats debido a cuestiones políticas, se habrán percatado de que he eliminado un buen número de posts de los archivos del blog. Esto lo he hecho básicamente porque me salía de las pelotas porque, repasando en retrospectiva, me he dado cuenta de la cantidad de posts serios y aburridos que plagaban el blog. De modo que he sacado mi faceta más oscura y destructiva y he condenado al exterminio sin contemplaciones a todo aquel post sin gracia y chistes escatológicos y también aquellos de corta-y-pega. A partir de ahora, vayan acostumbrándose a una purga masiva de posts con una periodicidad basada en mi no demasiado estable estado de ánimo.
Sé que muchos de vosotros estaréis rasgandoos las vestiduras y profiriendo gritos de pánico, pero recordad que lo hago por el bien común. La historia pondrá a cada uno en su sitio.
Sigo pensando en hacerme de una putpuñetera vez con mi dominio propio y abrir un blog en condiciones, no esta chufa gratuita de WordPress.com. Sin embargo, soy demasiado vago para ponerme a ello. Pero prometo que algún día superaré mi abulia y pasaré a la acción. Mi meta por ahora es conseguir esta taza de café. Sublime e imprescindible para mi supervivencia.
Hale, que os la pique un MacPollo.