Last Post on the Bugle

Todas las putas cosas de este mundo tienen su final, inclusive este blog.

No se me alarmen, que ya les veo a ustedes arrojándose por la ventana ciegos de desesperación. Lo llevo diciendo desde hace tiempo, que quería pillarme un hosting y dominio propios, pero que era demasiado vago y tacaño como para ponerme a ello, pero ya no más. Me voy a un lugar mejor.

No voy a dar aquí el nombre ni la dirección de mi nuevo espacio, aunque a quienes me vienen siguiendo no les será demasiado dificil descubrir mi paradero. Internete está lleno de pistas. A mis allegados les haré saber la dirección por mail, señales de humo o por un berrido desde el balcón. Ha sido un placer, les espero en el otro lado. Saluden a los días por venir.

Este blog no está muerto, solo en estado vegetativo. Quizás dentro de unos años le administre un chute de L-dopa y vuelva a presentar signos de vida. De momento, así se queda.

Hale, que os la pique un MacPollo, queridos cenutrios y cenutrias.

Ave atqve vale.

The Doors – The End

Octubre Siempre es un Buen Mes (I)

The Hives are back!

Que malos y que modernos somos

Apunten: 15 de Octubre. The Black and White Album.

 

Demodex folliculorum

O lo que es lo mismo, este bicho de aquí:

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¡Sangre! ¡Necesito sangre! 

 Algunos datos interesantes del susodicho: es un ácaro, mide 0’3 mm aproximádamente, y vive en la base de las pestañas, en la cavidad del folículo piloso, donde está calentito. Pone muuuchos huevos, de los que salen nuevos ácaros que se van a buscar nuevas pestañas (o cejas, o pelos de los pezones) para fundar su nueva y ejemplar familia. Ahm, se me olvidaba, la mayor parte de los adultos los presenta.

Vale, alomojó soy un poco alarmista. El arácnido en cuestión es en principio inofensivo. Y remarco lo de en principio porque, cuando el bicho crece más de lo debido, aparecen algunos problemas; conjuntivitis, pústulas, caspa (sí, caspa en las pestañas), caída de pelos. Lo más divertido es que estos animalitos se alimentan, entre otras cosas, de rimel. Así que chicas del mundo y alrededores, pensad bien si os compensa tener unas pestañas telescópicas de esas como la Penélope Cruz, porque lo que en realidad estáis haciendo es dar de comer a estos bichos que invariablemente habitan en vuestros párpados. Ñam ñam.

Se preguntarán ustedes por qué les cuento todo esto. Bueno, en primer lugar, porque me apetecía. En segundo, porque este señor es el tema central de un seminario que estoy preparando sobre Parasitología Animal.

Les espero en los comentarios. Y les advierto que no me gusta esperar, así que dejen alguno o les soltaré a un enjambre de Demodex mutados genéticamente de dos metros de altura para que se los zampen mientras duermen inocentemente. 

Y yo no soy de esas clases de personas que se sorprendan fácilmente…

“¡Anda, mira! ¡Una nube!”

Y luego dicen que no se oyen cosas interesantes en la cafetería de la facultad…

Diosas: Alana de la Garza

Venga, que hacía tiempo que no ponía ninguna. A esta señorita la descubrí en un capítulo de CSI: Miami que hacía de novia de Horatio.

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Películas que ustedes deberían ver antes de su inminente defunción (I)

Como a todos los genios les pasa alguna vez, actualmente atravieso una etapa de sequía cerebral que me impide postear aquí con la frecuencia que me gustaría. Podría hablarles de mi intensa vida privada, plagada de persecuciones y tiroteos, pero no me gusta alardear de modo que hoy voy a hablar de una película que está de puta madre y que todos ustedes deberían haber visto ya, porque si no no entiendo que sentido tienen sus miserables vidas. Y la película en cuestión es (redoble de tambores): Calles de Fuego, de Walter Hill.

¿De que va? Fácil: Tiroteos. Motos. Rock’n Roll. Mola.

Y ahora el resumen un poco más extenso: Una mazizorra cantante de Rock es secuestrada por un tio muy feo que es el líder de una pandilla de gamberros con un nombre malo a más no poder: Los Bombas. Así que una de sus amigas llama al ex-novio de esta, Tom Cody, para que vaya a rescatarla y de paso le pegue una tunda a esos punkis hijos de perra.

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Solo el cartel ya merece un Oscar

Walter Hill, para quien no lo sepa, es el autor de otras pelis de acción de serie B como los Warriors o la apoteósica Danko: Calor Rojo. Tengo la teoría de que el día en que Hill y John Carpenter se junten para dirigir conjuntamente alguna película, ese día el cine habrá llegado a su máximo esplendor y habrá paz en Jerusalén.

Calles de Fuego rezuma por todos sus poros esa esencia de cutrez ochentera que impregna todas las obras del director. Los ochenta. Todo era más fácil. Si te hacía falta un medio de transporte lo cogías prestado y santas pascuas. La policía no te decía nada y las bandas callejeras imponían su ley, y cualquiera podía tomarse la justicia por su mano. Que tiempos aquellos.

Bueno, a lo que iba. El caso es que la protagonista, una jovencita Diane Lane, que es cantante de Rock, es secuestrada en pleno concierto por un malvado villano que parece el hijo secreto de Eric Draven y Agatha Ruiz de la Prada:

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¿Hortera yo?

En total, que, dado que el actual novio de la cantante y de paso su manager (Rick Moranis) es incapaz de ir a rescatarla por razones obvias, una amiga de esta llama a su hermano, Tom Cody, ex-novio despechado de la chica, para la salve de las manos de Dafoe. Al susodicho no le hace ni puta gracia tener que meterse en camisa de once varas por una tipa que le puso los cuernos con el prota de Cariño, he encogido a los niños, pero después de que este le ofrezca una pasta recluta a una camionera y se van a repartir amor a los compinches del malo, todo ello aderezado con lluvia persistente, piruetas motociclistas, luces de neón y canciones de Jim Steinman. La banda sonora, por cierto, merece una mención aparte.

Y ya no les cuento más. Si son ustedes inteligentes correrán a su videoclub más cercano echarán mano de cualquier pograma P2P y se la bajarán. No es necesario que me lo agradezcan, aunque si quieren enviarme dinero pónganse en contacto conmigo por mi dirección de correo malditoroosevelt@gmail.com y les indicaré donde ingresarlo.

Hale, y ahora como soy así de buena persona, aquí les dejo una canción de la película como premio por su inquebrantable fidelidad:

– Fire Inc. – Nowhere Fast

 

Gravedad restablecida

Hola, soy yo de nuevo. Tal y como predije, la explosión de popularidad se ha quedado en eso y hoy finalmente hemos vuelto a la media de visitas típica de esta página.

Hay poco que contar. Baste decir que estoy libre de responsabilidades durante un par de semanitas, por lo que aprovecharé para hacer unas cuantas cosas que tenía pendientes y aplazadas hasta este preciso momento. Pero no se apuren, en breve volveré con sorprendentes y fantasbulosos artículos sobre toda clase de temas que a buen seguro ustedes esperarán con ilusión e impaciencia, por lo que intentaré no decepcionarles. He dicho intentaré, así que tampoco me vengan luego llorando.

De momento pueden usar el cuadro ese naranja que hay en la esquina superior derecha para añadir La Exhibición… a su lector de Feeds preferido.  Yo, mientras tanto, me voy a seguir planeando la anexión de alguna de esas islas polares nuevas que salen con el deshielo antes de que la reclame Rusia. Ustedes a lo suyo.

A más ver.